Turismo entre apagones y escasez: Cuba invierte millones en hoteles mientras la isla se apaga
Vierne5. / Turismo.
El gobierno cubano destina casi el 40% de su presupuesto de inversión al turismo en 2024, a pesar de la caída en la ocupación hotelera y las carencias que asfixian a la población.

En un archipiélago que debería ser sinónimo de paraíso, los turistas se encuentran con la ironía de no poder disfrutar de un Cubalibre o un filete de pescado fresco mientras contemplan el Mar Caribe. Esta es la realidad cotidiana para quienes visitan los hoteles de Cuba, donde los trabajadores se las ingenian para compensar la escasez de alimentos, bebidas y suministros básicos.
Un barman con 25 años de experiencia en un hotel de Cayo Largo del Sur relata la surrealista conversación con un turista alemán que le pidió pescado, solo para descubrir que, en la isla rodeada de mar, no había ni una ración disponible. «¿Pero tienen todo ese mar y no tienen pescado?», preguntó incrédulo el visitante.
La contradicción de un país sin rumbo
Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas de las últimas décadas, con apagones prolongados, escasez de alimentos y un éxodo masivo de ciudadanos que buscan mejores oportunidades fuera de la isla. Sin embargo, el Gobierno ha decidido que el 40% de su presupuesto de inversiones para 2024 se destine al turismo. Esta cifra es aún más impactante considerando que las llegadas de visitantes han disminuido drásticamente desde su pico en 2014, y los niveles de ocupación hotelera rondan un modesto 15%.
El contraste entre los hoteles de lujo y la realidad de la mayoría de los cubanos no podría ser más marcado. Mientras el Gobierno impulsa la construcción de nuevos complejos turísticos, los ciudadanos enfrentan una lucha diaria para obtener alimentos básicos y sobrevivir en un país donde el salario promedio no cubre siquiera las necesidades esenciales.
“Resolviendo” entre carencias
Los trabajadores del sector hotelero se enfrentan al reto de mantener la ilusión de un servicio de calidad en un entorno donde las carencias son la norma. «Si falta Coca-Cola para un Cubalibre, hago un trago afrodisíaco llamado Santo Libre con refresco de limón y ron, aunque eso sea una mentira,» cuenta el barman.
Pero no siempre hay margen para la improvisación. Los turistas canadienses, conocidos por su afición a la cerveza, se marchan decepcionados cuando ni siquiera pueden encontrar una lata disponible.
¿Por qué tanto énfasis en el turismo?
El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de Cuba, junto con las remesas y las exportaciones de servicios médicos. Sin embargo, la falta de una estrategia integral y la desconexión con las necesidades reales del mercado han convertido esta industria en un símbolo de las contradicciones del régimen.
Desde el deshielo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos bajo la administración de Barack Obama, el flujo de turistas estadounidenses disminuyó drásticamente tras las restricciones impuestas por Donald Trump, que se han mantenido bajo la administración de Joe Biden.
A pesar de las promesas de recuperación, el enfoque desproporcionado en el turismo no ha logrado resolver los problemas estructurales que afectan a la economía cubana. La falta de infraestructura, la corrupción y la falta de incentivos reales para la inversión extranjera han dejado a la isla atrapada en un círculo vicioso de dependencia y deterioro.
El costo de las prioridades equivocadas
El empeño del gobierno cubano en construir hoteles mientras el país colapsa parece un intento desesperado por proyectar una imagen de normalidad que no existe. Sin embargo, para los cubanos comunes, esta política es un recordatorio constante de cómo el régimen prioriza la apariencia sobre las necesidades reales de la población.
En palabras de un turista alemán que no consiguió pescado frente al Mar Caribe: «Es incomprensible.» Una descripción que bien podría aplicarse al estado actual de toda la isla.
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