Petro y un Congreso dividido: entre escándalos y reformas truncadas
Vierne5. / Internacionales
El 2024 expone la fractura entre Gustavo Petro y el Legislativo: reformas claves archivadas, tensiones en aumento y un panorama político incierto para el próximo año.

El presidente Gustavo Petro cierra 2024 con una relación profundamente desgastada con el Congreso colombiano, tras un año plagado de escándalos, estancamientos legislativos y fricciones políticas. Lo que comenzó como un gobierno respaldado por una amplia coalición parlamentaria ha derivado en una constante confrontación, con reformas emblemáticas hundidas y un Congreso que, pese a sus divisiones, ha frenado buena parte de la agenda transformadora del mandatario.
Las reformas que no fueron
El hundimiento de las reformas a la salud, educación, tributaria y política marcó un año particularmente amargo para la Casa de Nariño. Especialmente doloroso para Petro fue el archivo de la reforma a la salud, un proyecto que él mismo calificó como prioritario para transformar el sistema sanitario colombiano.
El Congreso también negó el presupuesto nacional para 2025, lo que obligará al gobierno a operar bajo el marco financiero aprobado para 2024, limitando aún más las capacidades del Ejecutivo.
En contraste, la aprobación de la reforma pensional y la del Sistema General de Participaciones (SGP) podrían considerarse logros, aunque no estuvieron exentos de ajustes que diluyeron parte de las intenciones iniciales del Gobierno.
Lo que sigue en 2025
Con el inicio del nuevo año, el gobierno de Petro enfrentará una agenda legislativa aún más compleja. Reformas clave como la laboral, la jurisdicción agraria y la segunda versión de la reforma a la salud siguen en trámite, pero tendrán que superar una oposición fortalecida y una coalición oficialista debilitada.
En febrero, la plenaria de la Cámara de Representantes retomará la discusión de la reforma a la salud, mientras que la laboral se enfrentará a su tercer debate en el Senado. La reforma a la justicia y la jurisdicción agraria también se perfilan como temas candentes, que pondrán a prueba la capacidad del Ejecutivo para encontrar consensos.
Tensiones y escándalos
La luna de miel que caracterizó los primeros meses de Petro en el poder, cuando logró aprobar una ambiciosa reforma tributaria y la ley de paz total, es ahora un recuerdo distante. Los escándalos de corrupción que han salpicado a miembros del Gobierno y aliados políticos han erosionado la confianza en el Ejecutivo, mientras que los constantes desencuentros entre el presidente y los legisladores han polarizado aún más el ambiente político.
El debilitamiento de las mayorías parlamentarias también ha sido un golpe significativo. Petro llegó al poder con un bloque sólido que le permitió avanzar en los primeros meses de su mandato, pero las fracturas internas y las críticas al manejo de la agenda legislativa han dejado a su gobierno aislado en el Congreso.
Un balance agrio
Al hacer balance, 2024 deja un sabor más amargo que dulce para Gustavo Petro. Aunque logró algunos avances legislativos, estos quedaron opacados por las derrotas estratégicas en proyectos clave y la creciente distancia con el Legislativo.
El 2025 se vislumbra como un año crucial para el Gobierno, que deberá redoblar esfuerzos para reconstruir alianzas políticas, recuperar la confianza del Congreso y avanzar en los proyectos que definieron su propuesta de cambio.
La pregunta ahora es si Petro logrará revertir esta tendencia o si las tensiones actuales se traducirán en un bloqueo legislativo que paralice aún más su agenda de gobierno. Lo que está claro es que la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo será un campo de batalla decisivo en los meses venideros.
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