Culpando al clima, escondiendo la corrupción
Vierne5. / Editorial.
Más de dos décadas de apagones, excusas y desidia: el sistema eléctrico venezolano está colapsado y la culpa no es de la sequía

Desde la redacción editorial de Vierne5
Veinticinco años después de haber tomado el poder, el régimen chavista continúa culpando al clima por la crisis eléctrica que mantiene a oscuras a millones de venezolanos. A estas alturas, resulta una burla grotesca para el pueblo, una falta de respeto que indigna y exaspera. Porque no hace falta ser ingeniero ni experto para entender lo que ocurre: la crisis eléctrica no es producto del cambio climático, sino del saqueo, el abandono y la corrupción descarada que carcome al país desde los cimientos.
Los ciudadanos ya no comen cuentos. Durante más de dos décadas, el Gobierno ha tenido tiempo y dinero para prevenir lo que hoy vivimos. Más de 100 mil millones de dólares fueron asignados al sector eléctrico entre 2004 y 2012, y nadie sabe exactamente qué se hizo con ese dinero. Lo que sí se sabe es que hoy no hay generación, ni transmisión, ni distribución estable. El sistema está técnicamente colapsado y solo sobrevive con parches y discursos.
Ahora, Maduro vuelve a decretar reducción de la jornada laboral y escolar, como si el pueblo fuese el culpable del colapso, cuando en realidad ha sido el único que ha resistido, con paciencia y coraje, los embates de un modelo que destruye todo lo que toca.
La corrupción como política de Estado
Desde el consejo comunal más recóndito hasta los ministerios y entes eléctricos, lo que reina es una red institucionalizada de corrupción, donde cada quien “agarra lo suyo”. Desde contratistas fantasmas hasta proyectos que se pagan tres veces y nunca se ejecutan, el sistema se ha convertido en un botín para los enchufados, mientras el pueblo se baña con tobos, cocina con leña y estudia a la luz de una vela.
En el Guri, en Tacoa, en Planta Centro, lo que hay es desidia, falta de mantenimiento y saqueo, no sequía. Porque incluso en años de buen invierno, el sistema sigue colapsando. Y para colmo, los pocos técnicos capacitados han sido despedidos o se han ido del país. Han sido reemplazados por “fichas políticas” sin experiencia, nombrados por su lealtad ciega al PSUV, no por su competencia profesional.
El país no aguanta más
Desde esta tribuna decimos con claridad: Venezuela necesita una intervención total en el sistema eléctrico, no solo técnica, sino ética y política. Necesitamos una reconstrucción institucional que devuelva la meritocracia, la planificación y la transparencia a todos los niveles del sector. No podemos permitir que la corrupción se normalice como forma de vida. No podemos seguir justificando el desastre con excusas absurdas.
Porque mientras los enchufados duermen con aire acondicionado y plantas eléctricas, el pueblo sufre apagones de hasta 12 horas al día, pierde alimentos, medicamentos y calidad de vida.
Y sí, esto es una urgencia nacional. Una emergencia humanitaria. No es solo un tema eléctrico: es una tragedia social, educativa, sanitaria y económica.
Es hora de encender la dignidad
La lucha no es solo por la luz eléctrica. Es por la luz de la justicia, la decencia, la libertad y la reconstrucción de una Venezuela saqueada por una casta de corruptos sin escrúpulos.
¿Hasta cuándo vamos a soportar esto? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que sigan matando al país a oscuras?
Ha llegado la hora de encender la dignidad nacional y decir, con fuerza, que ya basta de mentiras y de cinismo. Que la crisis eléctrica tiene nombre y apellido: corrupción chavista.
Vierne5. / Editorial.
Victor Julio Escalona
Editor.

