Maduro pronuncia “desaparición forzosa”… y se le traba el alma
Vierne5. / La Voz Del Lector.
El dictador pide ayuda a la ONU, la misma que expulsó y descalificó por denunciar sus crímenes

Nicolás Maduro, el hombre que ha hecho del silencio institucional una política de Estado, se atrevió a pronunciar en voz alta una de las frases más perturbadoras del vocabulario de los déspotas en materia de derechos humanos: “desaparición forzosa”. Lo hizo, por supuesto, no para rendir cuentas sobre los centenares de casos que ocurren bajo su régimen, sino para pedirle a la ONU que intervenga… en defensa de los venezolanos deportados por Estados Unidos a El Salvador., y a quienes ellos dicen que quieren mucho.
¡Qué ironía! O mejor dicho, qué cinismo tan bien ensayado. Nos imaginamos al mandatario practicando frente al espejo, repitiendo una y otra vez el término hasta lograr que la lengua no se le enredara. Porque decirlo en su boca no solo suena falso, sino que resulta ofensivo para las víctimas reales que ha dejado su régimen.
Nombró la soga en la casa del ahorcado
La solicitud del dictador es tan grotesca como surrealista: pide la intervención de la ONU, la misma organización a la que insultó y expulsó. Fue él quien sacó del país al personal de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Fue él quien descalificó los informes de la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela, informes que detallan con pruebas contundentes las desapariciones forzadas, las torturas sistemáticas, los asesinatos extrajudiciales y la represión brutal ordenada desde las más altas esferas del poder.
Maduro le habla a Naciones Unidas como si su prontuario no existiera. Como si los sótanos de El Helicoide no siguieran llenos de presos políticos sin derecho al debido proceso. Como si no existieran cientos de familias buscando, desde hace años, a sus hijos, esposos, padres o hermanos desaparecidos tras una detención arbitraria. Como si el mundo no supiera que Venezuela es hoy, tristemente, uno de los principales epicentros del horror en el hemisferio.
Un acto de desesperación política
¿Qué busca entonces Maduro con este numerito mediático? Muy simple: victimizarse, confundir, invertir los papeles y sacarse momentáneamente de la esquina de los victimarios para aparecer como defensor de los derechos humanos. Quiere usar la bandera del humanismo para encubrir su servilismo ante Trump, a quien ofreció docenas de vuelos de repatriación para calmar la amenaza de nuevas sanciones.
Maduro no quiere justicia para los deportados. Quiere recuperar dólares y legitimidad política. Quiere tener algo que mostrar a la opinión pública mientras la Casa Blanca le asesta, una tras otra, las sanciones más letales de los últimos años. El tema de los migrantes es solo una pieza en el tablero geopolítico.
Desde esta tribuna lo decimos claro: descaro en pasta
Maduro no tiene autoridad moral para hablar de desapariciones forzosas. Ni de derechos humanos. Ni de garantías legales. Ni de justicia. Lo suyo es una impostura burda, una puesta en escena mal dirigida para ver si logra engañar a los pocos que aún no conocen la magnitud de su crueldad.
Lo decimos sin rodeos: el dictador no puede ser parte de ninguna solución, porque él es el origen del problema.
Y lo sabemos todos. Lo sabe la ONU. Lo sabe América Latina. Lo sabe Europa. Lo sabe, sobre todo, el pueblo venezolano que ha pagado con sangre, con cárcel y con exilio los delirios de poder de una cúpula que convirtió al país en una tragedia sin pausa.
Vierne5. / La Voz Del Lector.

