¿Los zamuros a cuidar carne? Denuncias de abuso y negligencia en centros de detención de Venezuela
Vierne5. / La Voz Del Lector.
El OVP revela la falta de capacitación y las sistemáticas violaciones de derechos humanos por parte de la Dgcim y el Sebin

En un nuevo informe que deja al descubierto la grave crisis de derechos humanos en Venezuela, el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció que la custodia de personas privadas de libertad está siendo manejada por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), quienes carecen de la capacitación adecuada para garantizar un trato humano y digno a los detenidos.
Lejos de cumplir con estándares internacionales, las prácticas reportadas incluyen abuso físico y psicológico, negligencia y extorsión. Estas acciones afectan no solo a los presos políticos, sino también a sus familias, quienes sufren en carne propia las represalias de un sistema diseñado para reprimir y amedrentar.
Abusos documentados: un patrón sistemático
Según el OVP, las personas detenidas y sus familiares enfrentan una serie de atropellos que incluyen:
- Negación de información: Los familiares no reciben detalles sobre el estado de salud o paradero de los detenidos.
- Suspensión arbitraria de visitas: Los encuentros familiares, una tabla de salvación emocional, son restringidos o cancelados sin explicación.
- Requisas violentas: Las inspecciones a familiares suelen incluir malos tratos y humillaciones.
- Extorsión económica: En algunos casos, los custodios exigen pagos para permitir el paso de alimentos o medicinas básicas.
El informe subraya que estas acciones no son incidentes aislados, sino parte de una estrategia sistemática de control y represión promovida desde las altas esferas del poder.
“Los zamuros a cuidar la carne”
La metáfora usada por el OVP, “poner a los zamuros a cuidar la carne”, resume con crudeza la situación actual. Efectivos de la Dgcim y el Sebin, organismos históricamente asociados con la represión, están a cargo de custodiar a detenidos políticos y comunes, lo que multiplica las violaciones a los derechos humanos.
Lejos de velar por el bienestar de los privados de libertad, estos cuerpos de seguridad se convierten en instrumentos de opresión, utilizando su poder para perpetuar un ambiente de miedo y sometimiento.
El costo humano de la represión
El impacto de estas prácticas trasciende las rejas. Las familias de los detenidos viven en constante angustia, enfrentando trabas burocráticas y el temor a represalias por denunciar abusos. Además, las condiciones inhumanas en los centros de detención aumentan el riesgo de enfermedades, deterioro físico y psicológico de los presos.
La responsabilidad del régimen
El informe del OVP es un recordatorio contundente de que las violaciones a los derechos humanos en Venezuela no son una casualidad, sino una política de Estado. La negligencia en la capacitación del personal de custodia y la permisividad frente a los abusos demuestran la intención del régimen de Maduro de utilizar las cárceles como herramientas de control social.
Un llamado a la acción internacional
Ante este panorama, es imperativo que la comunidad internacional redoble sus esfuerzos para monitorear, denunciar y presionar al régimen de Maduro. Las vidas de miles de venezolanos están en juego, y la indiferencia no puede ser una opción.
Las cárceles no deben ser trincheras de represión, sino espacios donde se respete la dignidad humana. Venezuela necesita un cambio urgente, y este comienza por garantizar justicia y rendición de cuentas para quienes hoy ejercen el poder sin límites.
Vierne5: Informar para transformar.
La Voz del lector.
