La táctica del régimen: Dividir para conquistar el coro que nunca falta
Vierne5. / La Voz Del Lector.
Líderes de oposición cuestionados por sus posturas ambiguas y concesiones al régimen

Es un secreto a voces que el régimen de Nicolás Maduro ha perfeccionado el arte de dividir a la oposición. Lo que realmente inquieta, y duele, es cómo siempre encuentra un grupo dispuesto a hacerle el juego, debilitando la lucha por la democracia en Venezuela.
Manuel Rosales, por ejemplo, es sorprendentemente lento cuando se trata de alzar la voz contra Maduro. Parece caminar con pies de plomo al exigir públicamente que el dictador respete la Constitución y entregue el poder que el pueblo, con más de siete millones de votos, le arrebató el pasado 28 de julio. La demora en exigir la liberación del alcalde de Maracaibo, Rafael Ramírez, o incluso la de su compañero de partido en Cabimas, Nabil Maalouf, no pasa desapercibida.
Pero cuando el asunto es sembrar discordia en el seno opositor, Rosales actúa con la rapidez de un relámpago. Hoy, junto a Henry Ramos Allup y otros actores políticos, aboga por la extinción de la Comisión Delegada que extiende la vigencia de la Asamblea Nacional de 2015, la última institución electa democráticamente en Venezuela.
Un movimiento cuestionable y una excusa peligrosa
La justificación que usan para esta propuesta no convence a nadie. Argumentan que es para liberar a los presos políticos, pero en realidad están allanando el camino para que Maduro y Jorge Rodríguez logren uno de sus objetivos más ansiados: destruir lo que queda de la legitimidad institucional en el país.
La desconexión entre este grupo de líderes y los ciudadanos que votaron masivamente por un cambio es alarmante. El venezolano de a pie, el que resiste en medio de la crisis, no puede entender cómo algunos de sus representantes parecen más enfocados en proteger sus propios intereses que en defender los derechos y libertades del pueblo.
El miedo como factor determinante
Es difícil no empatizar, aunque sea en parte, con estas decisiones. La cárcel y el exilio son castigos injustos y devastadores que muchos han enfrentado por desafiar al régimen. Algunos de estos líderes ya han vivido esa experiencia y harán lo que sea necesario para no repetirla. Sin embargo, la lucha por la democracia exige valentía y sacrificio, y los ciudadanos esperan liderazgo genuino y coherente en momentos cruciales como este.
La historia los juzgará
La historia no será amable con quienes, en un momento decisivo, prefirieron pactar con un régimen ilegítimo antes que defender la voluntad popular expresada el 28 de julio. Venezuela merece líderes que estén a la altura del sacrificio y la determinación de su gente.
Desde esta tribuna, recordamos que la democracia no se negocia. Los votos no se entregan, y las instituciones que representan la voz del pueblo deben ser protegidas a toda costa. La única negociación que merece el respaldo de los venezolanos es aquella que garantice una transición pacífica y legítima, encabezada por el presidente electo Edmundo González Urrutia, y que respete la voluntad de un país que clama por libertad y justicia.
Vierne5. / La Voz Del Lector.
