¿Hasta cuándo esta tortura?
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El régimen arremete ahora contra estudiantes de periodismo: detienen a Juan Francisco Alvarado por denunciar la verdad
Por Redacción Política | Vierne5
La represión en Venezuela no discrimina edad, oficio, ni ideales. Esta vez, el blanco fue un estudiante de periodismo, Juan Francisco Alvarado, detenido y acusado de “instigación al odio” por el simple hecho de ejercer su derecho a expresarse en redes sociales. El joven, que apenas comenzaba a transitar el camino de la comunicación social, ha sido criminalizado por lo que, en cualquier país libre, sería celebrado: denunciar injusticias y visibilizar las voces que el poder quiere silenciar.

La denuncia fue hecha pública por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), organización que ha documentado sistemáticamente las violaciones contra la libertad de prensa en el país. Pero lo más grave no es solo el caso aislado, sino lo que representa: una señal clara de que el régimen de Nicolás Maduro sigue profundizando su política de terror para callar incluso a los más jóvenes.
¿De qué se le acusa a Juan Francisco? De publicar denuncias ciudadanas. De alertar sobre abusos, negligencias y atropellos cotidianos. De escribir en su perfil lo que todos comentan en la calle: que Venezuela está sumida en la injusticia, en la impunidad, en la censura sistemática.
El crimen de informar en Venezuela
En cualquier democracia, la libertad de expresión es un pilar sagrado. Pero en Venezuela, opinar se ha vuelto un acto subversivo, y denunciar en redes sociales se considera terrorismo comunicacional. No importa si eres periodista con trayectoria, o estudiante con sueños: todos corren el mismo riesgo bajo un sistema que ve enemigos en lugar de ciudadanos.
La llamada “Ley contra el Odio”, con la que pretenden justificar este tipo de arrestos, no busca proteger a nadie del odio, sino blindar al régimen del escrutinio público. Es una mordaza disfrazada de legalidad. Una herramienta de persecución selectiva usada para castigar a quien se atreva a decir lo que otros prefieren callar.
Desde esta tribuna lo decimos alto y claro: ¡Hasta cuándo esta tortura! ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que la dictadura encierre a jóvenes por hablar? ¿Hasta cuándo los derechos fundamentales seguirán siendo pisoteados en nombre de una revolución que solo reparte miedo?
No es un caso aislado: es una política de Estado
La detención de Juan Francisco Alvarado no es un error. Es una estrategia. Forma parte del patrón sistemático de persecución a la libertad de prensa en Venezuela. Son decenas los periodistas, activistas y ciudadanos comunes que han sido acosados, amenazados, censurados o encarcelados en los últimos años. Y los estudiantes, que alguna vez fueron motor de cambio y esperanza, ahora son tratados como potenciales subversivos.
Pero con cada joven que levantan de su casa, con cada tuit que intentan borrar, con cada celular que revisan, lo único que logran es encender aún más la indignación del pueblo. Porque no se puede encerrar a un país entero. No se puede apagar una verdad que cada día grita más fuerte.
Juan Francisco no está solo. Está con él la historia, el derecho, y la conciencia de millones de venezolanos que ya no aguantan más.
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