Cuando la “paz total” de Petro se topa con la realidad del régimen de Maduro
Vierne5. / La Voz Del Lector.
Las revelaciones sobre la complicidad entre el ELN y los altos mandos venezolanos exponen la fragilidad de los planes del presidente colombiano y la doble burla del chavismo.

El presidente Gustavo Petro llegó al poder con una promesa ambiciosa: la “paz total”. Sin embargo, los últimos acontecimientos relacionados con el ELN, la cúpula militar de Venezuela y el régimen de Nicolás Maduro dejan en evidencia que la realidad supera con creces el ideal. Mientras Petro buscaba afianzar lazos con sus supuestos aliados para lograr un alto al fuego en las zonas fronterizas, se encuentra ahora con una situación que lo supera y, de paso, amenaza con dinamitar su proyecto estrella.
De acuerdo con lo publicado por Semana, la podredumbre que vincula al ELN, a los altos mandos militares venezolanos y a los líderes rojos del chavismo, como Diosdado Cabello y Tareck El Aissami (sin olvidar a Carreño), va mucho más allá de la mera especulación. La infiltración del narco y la guerrilla en la frontera, con anuencia de quienes detentan el poder en Caracas, confirma que Maduro, Cabello y compañía parecen reírse a carcajadas de la buena fe—o la ingenuidad—del presidente Petro. Lejos de sumarse a su proyecto de “paz total”, estarían aprovechando cada oportunidad para reforzar su propio control en la región.
Lo cierto es que, mientras en Colombia crece la indignación por la fotografía del ministro de Defensa, Iván Velásquez, abrazando con una amplia sonrisa a su homólogo venezolano, el general Vladimir Padrino López—sobre quien pesa una recompensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos—, las denuncias de corrupción y narcotráfico en la frontera no dejan de multiplicarse. Resulta imposible dejar de pensar que Petro “fue por lana y salió trasquilado” tras su encuentro con quienes controlan de facto las operaciones criminales en el Catatumbo.
Desde esta tribuna, podemos preguntarnos con absoluta franqueza: ¿acaso el ministro Velásquez tenía otra opción? Si lo que se busca es frenar la violencia en la frontera, los secuestros y el negocio del narcotráfico en el Catatumbo, es Padrino López—y nadie más—quien maneja los hilos. No es un secreto para nadie que la Fuerza Armada venezolana se ha visto implicada en múltiples denuncias de connivencia con grupos ilegales, incluido el ELN. De hecho, el propio ministro Velásquez reconoció ante la prensa que se trataron temas tan delicados como “la presencia del ELN en Venezuela” y “el negocio del narcotráfico” que fluye en buena parte hacia el país vecino.
Estas revelaciones confirman el caldo de cultivo que pone en jaque la “paz total” de Petro. Entre risas y abrazos, los jerarcas chavistas y sus aliados guerrilleros dejan en claro que el teatro de la cordialidad no es más que una fachada para mantener el control de las rutas del narcotráfico y perpetuar una relación simbiótica que desangra la frontera. Queda la sensación de que el gobierno colombiano, en su afán de buscar una salida dialogada, ha caído en un juego en el que el régimen de Maduro lleva ventaja.
En este entramado, la pregunta que emerge es evidente: ¿hasta qué punto la sinceridad de Petro puede resistir el embate de un narco-régimen que maneja los hilos fronterizos con mano de hierro? Para muchos, la foto de Velásquez y Padrino es la prueba de que, por más buenas intenciones que declare el gobierno colombiano, el chavismo mueve sus piezas sin el menor escrúpulo, burlándose de lo que ven como un intento ingenuo de pacificar una región convertida en su feudo.
En un escenario marcado por la desconfianza y los intereses oscuros, parecería que Petro está pagando el precio de una “paz total” basada en la ilusión de que todos los actores, incluido el chavismo, desean la misma estabilidad que él. Pero, como se dice en criollo, “¿Camarada, no tenías más sencillo?” Quizás el presidente colombiano debería asumir de una buena vez que, frente a los “caimanes del mismo pozo”, la inocencia puede costar muy caro.
Vierne5. / La Voz Del Lector.
