Cocinar con leña: La indignante realidad de la falta de gas doméstico en Venezuela
Vierne5. / La Voz Del Lector.
Una nación rica en recursos sufre una crisis artificial creada por la incompetencia del régimen

En un país que alguna vez fue líder en la producción de energía, la imagen de ciudadanos cocinando con leña o dependiendo de hornillas eléctricas debido a la falta de gas doméstico es un retrato desgarrador de la crisis actual en Venezuela. Esta situación, inaceptable por donde se mire, no es un accidente, sino el resultado directo de años de mala gestión, corrupción y políticas destinadas a someter a la población.
Una crisis que no debería existir
Venezuela, bendecida con las mayores reservas de petróleo del mundo, enfrenta hoy una paradoja dolorosa: un país rico en recursos donde los ciudadanos no tienen acceso a lo más básico. La falta de gas doméstico no es simplemente una cuestión técnica, sino una prueba de la incompetencia y la falta de voluntad del régimen para garantizar servicios esenciales.
La dependencia de leña y hornillas eléctricas no solo expone a las familias a riesgos para su salud y seguridad, sino que también es un golpe directo a su dignidad. Cocinar con leña, un método arcaico en pleno siglo XXI, refleja cómo un gobierno que debería servir al pueblo ha elegido someterlo.
La estrategia del control: mantener a la población maniatada
No es casualidad que esta crisis se mantenga. La falta de gas y otros servicios básicos es parte de una estrategia más amplia del régimen para mantener a la población maniatada y dependiente. Cuando un ciudadano está preocupado por conseguir cómo cocinar su comida diaria, tiene menos capacidad para alzar la voz, para exigir sus derechos, para luchar por su libertad.
Este método, calculado y despiadado, no es nuevo en los regímenes autoritarios. Utilizar la carencia como herramienta de control es una táctica conocida, pero no por ello menos vil.
El costo humano: una nación en crisis
La falta de gas no solo afecta las rutinas diarias; también tiene un costo humano profundo. La quema de leña genera problemas respiratorios, especialmente en niños y adultos mayores. Por otro lado, la dependencia de hornillas eléctricas, en un país con constantes apagones, es una solución frágil que solo perpetúa la inseguridad alimentaria.
Los venezolanos merecen algo mejor. Un país tan rico no debería estar sometido a estas condiciones indignas. Este es un llamado urgente a la acción.
El cambio es inaplazable
La crisis del gas doméstico no es solo un problema técnico, es un síntoma de un sistema en colapso. Este gobierno, que ha demostrado una y otra vez su incapacidad para atender las necesidades más básicas de la población, debe salir con carácter de urgencia.
Es inaceptable que en un país con tantos recursos, sus ciudadanos tengan que volver a métodos de cocción que deberían ser cosa del pasado. Es hora de que Venezuela recupere su dignidad, su capacidad y su futuro.
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