“Tormenta perfecta”: el dólar supera los 100 bolívares y la economía se precipita
Vierne5. / La Voz del Lector.
La fragilidad del bolívar se hace evidente mientras el régimen de Maduro perpetúa un sistema cambiario opaco que beneficia a los suyos y empobrece al resto del país.

Desde esta tribuna advertimos, a principios de año, sobre una “tormenta perfecta” que se avecinaba para la economía venezolana, producto de la continuidad ilegítima de Nicolás Maduro en el poder tras una elección sin garantías ni transparencia. Pero ni en el análisis más pesimista imaginamos que en apenas el primer trimestre del año, el dólar paralelo rompería la barrera de los 100 bolívares, arrastrando consigo el poder adquisitivo de millones.
La explicación es tan clara como dolorosa: el régimen se está quedando sin dólares. La caída de los ingresos petroleros por las recientes sanciones y el retiro de empresas extranjeras ha dejado a un Banco Central sin oxígeno, incapaz de contener la demanda del mercado paralelo. La brecha entre el dólar oficial (68,69 Bs) y el paralelo (más de 100 Bs) es ya insostenible y sólo puede traducirse en una cosa: más inflación.
Pero lo más grave no es la inflación, sino el sistema de corrupción estructural que se alimenta de este caos. ¿Quién accede a los dólares oficiales a precio preferencial? Un puñado de enchufados, operadores del poder, que los compran baratos gracias a sus conexiones internas en el BCV, para luego revenderlos en el mercado negro con márgenes de ganancia de más del 50% diario. Es una mafia de cuello blanco, donde el saqueo ya no es disimulado.
Mientras tanto, el ciudadano común —profesores, médicos, jubilados— sobrevive con ingresos que se evaporan a la velocidad de una transacción en el mercado negro. Todo esto ocurre mientras el aparato oficialista culpa a las sanciones internacionales, lavándose las manos con un discurso trillado que ya nadie cree.
Desde Vierne5 lo decimos sin rodeos: ningún modelo económico puede prosperar en un entorno donde reina el privilegio, la discrecionalidad y la impunidad. El bolívar agoniza no por las sanciones, sino por la perversión del poder que gobierna desde Miraflores.
El pronóstico para los próximos meses es alarmante: si no hay cambios de fondo en la política económica y en el sistema político que la sostiene, el dólar podría alcanzar los 200 bolívares antes de julio. ¿Y qué hará el régimen? Seguirá culpando a factores externos, mientras los ciudadanos enfrentan una catástrofe económica provocada desde adentro.
Urge una transición política y económica seria, basada en transparencia, meritocracia, justicia y responsabilidad institucional. Hasta que eso no ocurra, Venezuela seguirá atrapada en un círculo vicioso de empobrecimiento y corrupción.
Vierne5. / La Voz Del Lector.
