Ramón Muchacho: Los últimos días han sido muy duros para los venezolanos.
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Por un lado, quedó re-confirmado que la vía electoral está cerrada, tras el fracaso del intento de último minuto hecho por sectores de la oposición y de la comunidad internacional para lograr condiciones electorales. Y, mientras muchos hablan de “luchar para lograr condiciones electorales”, no vemos acciones (ni capacidad) de presión sobre Maduro que lo puedan obligar a aceptar dichas condiciones.

Por otro lado, quedó ratificado que la protesta está prohibida y criminalizada, tras la arremetida de los esbirros del régimen contra miles de manifestantes a lo largo y ancho del país. Todavía están allanando viviendas y llevándose a todo el que les dé la gana de llevarse.
Y, como si lo anterior fuera poco, quedó claro el interés del régimen en restregarnos que viola los Derechos Humanos con total impunidad, otorgando libertad a los asesinos de Albán, Arévalo y de otras víctimas.
En este contexto tan complejo, es importante que una vez más nos preguntemos, y preguntemos a nuestros líderes y dirigentes -no sólo a los que forman parte del gobierno interino, por cierto-, y preguntemos a la comunidad internacional: ¿Cuál es la ruta? ¿Cómo vamos a lograr la libertad? ¿Votando? ¿Protestando? ¿Manteniendo o incrementando la presión diplomática y las sanciones? ¿Pidiendo cese de usurpación y/o gobierno de emergencia nacional? Esas opciones parecen inviables unas e insuficientes otras.
¿Cómo vamos a lograr la libertad? Esta pregunta debemos hacérnosla, y hacérsela a líderes y funcionarios dentro y fuera de Venezuela, todos los días, una y mil veces, hasta conseguir respuesta -por dura que sea-, hasta tener un plan. O hasta que la resignación nos venza.

