Petro abre una nueva
oportunidad para Colombia
Vierne5. El ascenso al poder del ex guerrillero y congresista Gustavo Petro,
abre ciertamente una nueva oportunidad para Colombia, un país convulsionado
por las desigualdades y por la violencia.
A Petro le toca abrir una nueva era llena de complejidades que puede conducir
a un proceso de verdadera democratización del país, que no vaya a la
izquierda ni a la derecha, sino al frente en lo social, la educación, la salud, el
campo, la innovación tecnológica y el medio ambiente, señala un reportaje
publicado por la agencia alemana de noticias DW.
Del nuevo presidente se espera un giro con la mirada a través del parabrisas,
no al retrovisor. Una política que proteja el clima, los ríos, los bosques, los
páramos y mares de Colombia que ya colapsan, como ocurre en distintas
partes del mundo.
Los desafíos para el ahora mandatario y su equipo de gobierno son gigantes.
Tendrán que superar las dificultades de poder cumplir las promesas sociales
con la «olla raspada» que dejó el gobierno de Iván Duque. Sin mencionar el
Proceso de Paz que queda desfinanciado y con miles de millones de pesos
desaparecidos.
Los dos megadesafíos de Petro son convertir a Colombia en una democracia de
verdad, y preparar al país para frenar y paliar los duros golpes con los que la
naturaleza está reaccionando a su depredación. Una tarea transnacional que
Petro le ha propuesto a los países del continente «para sentar las bases de la
transición energética y la construcción de una economía descarbonizada».
Petro recibe una democracia en máximo riesgo. Muchos sectores se hacen
muchas preguntas: ¿En qué país civilizado militares envenenados por políticos
salen a cazar jóvenes por miles, para asesinarlos por un plato de arroz chino y
unos días libres? ¿En cuál país policías sacan a migrantes inermes e inocentes
de sus casas para expulsarlos a través de la Orinoquía y vender la acción como
«lucha contra los vándalos”? ¿En cuál país políticos en el gobierno y en el
parlamento incitan a la Policía y al Ejército a «sacar tanquetas» o «entrar a
matar» cuando se protesta?
Tenemos que dejar la manía de declarar comunista o enemigo a quien reclama
sus derechos. Si el camino es la democratización real de Colombia, la reacción
del Estado a las peticiones de los campesinos e indígenas no puede ser
mandando helicópteros artillados, como ha sucedido desde Marquetalia.
¡Nunca más!, señala la agencia en su análisis, en el que destaca además que la
reforma del Ejército y la Policía urge y es la clave para proteger estas dos
valiosas instituciones y a todos los que de verdad las respetan.
¿En cuál país parlamentarios les gritan a los jóvenes «estudien vagos»,
sabiendo que en Colombia la educación superior sigue siendo un privilegio?
Nunca antes un gobierno en Colombia había querido garantizar el derecho a
una educación de calidad, como la que promete Alejandro Gaviria, el nuevo
ministro de Educación, que se propone llevar los resultados de la Comisión de
la Verdad a todos los salones de clase del país. Las lecciones de ayer, evitan
las guerras del mañana.
«La paz total» es una de las apuestas de Petro que genera esperanzas, pero
también recelos. Ya nadie puede negar que dejar las armas sí paga. En una
democracia se pelea con argumentos, no con balas. Eso lo saben muy bien
Alemania, Chile y España, que siguen reiterando su apoyo a Colombia en todo
este proceso.
Pero en Colombia, mientras los otrora levantados en armas las entregan y hoy
aportan a la democracia, la ultraderecha acostumbrada al poder se radicaliza.
La alternancia en el poder es otra lección por aprender, y ojalá la aprendan.

