¡Maduro quiere elecciones ya!
Vierne5 / Félix Reyes. Esta semana ocurrió algo inusual, por lo menos en la prensa independiente: el martes el periódico oficialista Últimas Noticias había titulado: ¡Maduro quiere elecciones ya!, pero ese no fue el titular con el que amaneció. Lo habían cambiado por uno más halagador a los deseos del régimen: “Maduro: ¡Quieren sabotear las elecciones!”.
Al parecer, al gobierno no le gustó que dijeran que Maduro quiere elecciones ya, porque esa no es la estrategia, al menos la pública, y probablemente el rotativo se había tomado la de anunciar algo que no le habían aprobado, que no le habían dado permiso. Y tuvieron que retroceder, sin ahorro del castigo para quien se le ocurrió el primer titular, sobre todo si se considera que el gobierno, y el Psuv, que son los mismo, quieren jugar con una ilusión con su electorado, en el sentido de que no se sepa si Maduro el candidato que aspirará, o si va a designar a otro, sea mujer u hombre.
Nadie lo cree. El régimen está enredado en tratar de explicar las sanciones con disparos de nacionalismos, en tanto que el gobierno de Estados Unidos le ha puesto fecha al restablecimiento de las sanciones: 13 de febrero para el oro y 18 de abril para el gas y el petróleo, con lo que se vislumbra, no hay que ser adivino para ello, el retorno de la miseria, de la angustia y del desabastecimiento.
¿Y cuál ha sido la respuesta del otra vez acorralado gobierno?
Más allá de la retórica en el parlamento, de los machetazos, las groserías y las injurias al estilo Noriega, el ejecutivo de Nicolás Maduro no le ha quedado otra opción que provocar el adelanto de elecciones como un recurso extremo para legalizarse, con el que pretenden que los Estados Unidos, ¡al fin! los acepten. Cosa que no ocurrirá, porque pesan sobre ellos la inveterada costumbre de inhabilitar a los dirigentes que le hacen peso, que son un peligro, a los que pueden ganarle unas elecciones, María Corina, Henrique Capriles, entre muchos otros.
Por eso, y no por otra cosa, es que Jorge Rodríguez, siguiendo el libreto, acaba de proponer, de común acuerdo con Maduro y con Diosdado Cabello, con carácter de urgencia, que se elabore un cronograma electoral para que se celebren los comicios “el mes, día y hora” que una asamblea general de todos los sectores, lo decida.
El gobierno de Nicolás Maduro cree tener posibilidades ahora de ganar las elecciones, diciembre es una aventura. Saben que en diciembre pueden perderlas abrumadoramente y que de aquí a allá, con las sanciones de Estados Unidos, además de la miseria, pueden llegar con respiración asistida y con un acta de defunción en una mano.
Ya algunos han adelantado ideas. Diosdado Cabello dice que los comicios pueden celebrarse máximo en octubre, pero Schemel, el encuestador gubernamental, apura el paso y dice que se hagan en mayo. Ese señor dice que si las elecciones se realizaran hoy, Maduro ganaría con un 61 por ciento p más de los votos. Más allá no se atreve a dar pronósticos. Diciembre es una incertidumbre.
Si se mira para allá, solio basta imaginarse que no se van a encontrar alimentos, ni medicinas. Y menos gas ni gasolina, que ya tampoco hoy las hay, no es para engañarse, solo que aquel panorama no solo luce dantesco, sino elevado a la enésima potencia, aunque haya algunos, como un diputado oficialista que, como él no está pasando hambre, se le ocurrió decir que si vuelven las sanciones, “¡Pues las sufriremos! Si ya como pueblo las hemos pasado antes, entonces, ¿qué nos cuesta pasarlas otra vez, un año más, ahora?, dijo.
El gobierno, sus altos jerarcas, dicen que ya están preparados, o se están preparando para lo que viene; pero ellos. El pueblo, no se sabe.
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