Luis Gilberto Murillo pone a Petro contra las cuerdas: Canciller colombiano rechaza asistencia a la toma de posesión de Maduro
Vierne5. / Editorial.
El Congreso colombiano y su propio canciller desenmascaran la postura de Petro sobre el régimen venezolano.

Hace apenas quince días, la Cámara de Representantes de Colombia aprobó una moción instando al presidente Gustavo Petro a no asistir a la toma de posesión de Nicolás Maduro el próximo 10 de enero. La votación, con 75 votos a favor y 27 en contra, fue interpretada como un gesto simbólico del Congreso para evidenciar las contradicciones de un mandatario que se presenta como defensor de la democracia, pero que coquetea con regímenes autoritarios.
El rechazo desde la misma Cancillería
Lo que parecía ser un desacuerdo institucional aislado se ha convertido en una crisis política interna para Petro. Ahora es el propio canciller, Luis Gilberto Murillo, quien públicamente desaconseja la asistencia del presidente al acto de juramentación de Maduro. “Si no hay actas, no hay reconocimiento. Si no hay reconocimiento, no debe haber asistencia a ese acto de posesión”, sentenció Murillo en una entrevista con la revista Semana.
Esta declaración no solo refuerza la postura del Congreso, sino que pone en entredicho el manejo diplomático del gobierno colombiano frente a la crisis venezolana. Murillo, quien ha estado bajo constante escrutinio por su manejo del fraude electoral denunciado en Venezuela, parece haber lanzado una estocada final antes de, según los rumores, abandonar el cargo.
¿Una jugada para salvar su reputación?
Analistas políticos sugieren que Murillo está intentando salvar su reputación ante la inminente salida de la Cancillería. Su declaración, contundente y alineada con el sentido común democrático, no solo contrasta con la postura ambigua de Petro, sino que también lo deja en evidencia. ¿Está el canciller lavándose las manos antes de abandonar el barco? Es una pregunta que queda en el aire, pero lo que está claro es que sus palabras han dejado a Petro sin una coartada política sólida.
Petro, entre la espada y la pared
El presidente Petro reaccionó molesto ante la moción del Congreso, argumentando que los legisladores estaban invadiendo “la esfera constitucional del presidente”. Pero ahora, con la postura de su propio canciller, la situación se vuelve insostenible. La insistencia de asistir a la juramentación de Maduro, pese a las contundentes razones expuestas por Murillo y el Congreso, no solo amenaza con aislar políticamente a Petro, sino también con erosionar su imagen de estadista comprometido con los valores democráticos.
Un mensaje claro para Maduro y el mundo
Desde esta tribuna, queda claro que la comunidad internacional observa con lupa cada movimiento en torno al 10 de enero. La postura de Colombia, un actor clave en la región, es crucial para definir el mensaje que se envía al régimen de Maduro. La asistencia de Petro sería interpretada como un respaldo tácito a un dictador que ha violado la voluntad popular y sigue reprimiendo brutalmente a su pueblo.
Luis Gilberto Murillo, con sus declaraciones, ha lanzado un reto directo al presidente Petro: elegir entre la coherencia democrática o el descrédito internacional. A menos de un mes para el polémico acto de juramentación, las cartas están echadas. Y el pueblo colombiano, al igual que el venezolano, espera una respuesta que esté a la altura de los valores que ambos países dicen defender.
Victor Julio Escalona
Editor.

