La economía mundial cae a nivel de asfixia por la nueva cepa del coronavirus
Vierne5.
Víctima brutal de la pandemia, la precaria y convaleciente economía
mundial apunta esta semana a una caída a grado extremo víctima de la aparición de la
mortal cepa del coronavirus denominada Ómicron.
La variante ya ha afectado los pulmones y la columna vertebral de muchas de las
economías europeas y de Asia, donde la proliferación de medidas restrictivas vuelve a
tocar a millones de habitantes que creían que ya todo estaba pasando. El sector aéreo
es uno de ellos. A cada minuto se anuncian nuevas suspensiones de vuelos y la
prohibición de entrada de ciudadanos desde los países en los que se ha detectado la
especie, especialmente de Sudáfrica o de la china Hong Kong, donde ha replicado la
variante.
La nueva cepa ya atravesó el Pacífico hasta Europa, pasando por Canadá, renovando la
cuarentena en países que a cada momento aplican nuevas restricciones, especialmente
las de viaje.
Especialistas como Gregory Daco, economista jefe en Oxford Economics, señalan que
la gravedad del impacto económico dependerá de la peligrosidad que demuestre esta
nueva variante, de la cobertura de vacunación de la población mundial y de la
resistencia de la cepa a las vacunas hasta ahora disponibles.
En el escenario más favorable a las hipótesis más sombrías, los expertos ya están
revisando a la baja todas las previsiones de recuperación para el 2022.
El Fondo Monetario Internacional ha señalado desde hace meses que el Covid-19 sigue
siendo el principal factor de riesgo para la economía mundial, y ha exhortado a los
países a acelerar la vacunación. En octubre, se anunciaba un posible crecimiento de la
economía mundial de un 4,9 por ciento, pero eso ya no es posible.
Otros dicen que el impacto económico “podría ser modesto”, en el orden de 0,25
puntos porcentuales sobre el crecimiento mundial si Ómicron provoca “síntomas
relativamente moderados”, pero esto nadie puede asegurarlo. Lo otro es que las
vacunas que se ofrecen sean “eficaces”.
Daco subraya que el peor escenario estaría en si la cepa se torna extremadamente
letal. En ese caso el crecimiento estimado para 2022 podría reducirse a 2,3 por ciento
contra el 4,5 estimado por Oxford Economics.

