El legado oscuro de las dictaduras: Entre el abuso y la resistencia por la libertad
Vierne5. / Editorial.
De Argentina a Venezuela, los regímenes autoritarios perpetúan crímenes en nombre del poder

Las dictaduras comparten un sello indeleble: la comisión de delitos aberrantes para perpetuarse en el poder, desde asesinatos y secuestros hasta desapariciones forzadas, prácticas constituidas en “modus operandi” que buscan aplastar la disidencia y sembrar el miedo en la sociedad.
El reciente hallazgo del nieto 138 por las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina es un recordatorio de los horrores de los regímenes autoritarios del pasado. Sin embargo, la celebración de esta victoria también trae consigo el eco de las injusticias que persisten en otros lugares, como en Venezuela, donde el régimen de Nicolás Maduro continúa una campaña sistemática de represión contra quienes se oponen a su mandato ilegítimo.
Crímenes de ayer y de hoy
Las dictaduras, uniformadas o no, actúan bajo una narrativa de “patria”, “nacionalismo” o “pueblo” que sirve para justificar sus crímenes. Pero detrás de esas palabras huecas se ocultan violaciones a los derechos humanos que no pueden ni deben ser olvidadas.
En Venezuela, estas atrocidades son una realidad constante:
- Muertes en cautiverio de presos políticos.
- Detenciones arbitrarias de niños y adolescentes, como las ocurridas tras las protestas postelectorales.
- Desapariciones forzadas, utilizadas como moneda de cambio para intereses políticos.
- Torturas, como las denunciadas recientemente por la familia del concejal Jesús Armas.
Cada uno de estos actos es un recordatorio de que la lucha por la democracia no puede cesar mientras estas prácticas sigan vigentes.
Un sistema que degrada y reprime
El caso de Gregorio “Goyo” Graterol, líder de Primero Justicia en Falcón, es otro ejemplo de cómo el régimen manipula las instituciones para perseguir y humillar a sus opositores. Detenido y expuesto de manera bochornosa como si fuera un criminal, Graterol es víctima de un sistema que degrada el concepto de justicia en nombre de la represión.
Estos actos no son aislados. Responden a una estrategia ordenada desde la cúspide del poder, donde Nicolás Maduro ha instruido a los militares a defender su régimen “donde sea y como sea”.
El llamado a los militares: ¿honor o sumisión?
Mientras María Corina Machado envía un mensaje de esperanza a los militares venezolanos, recordándoles que tienen la oportunidad de ser parte del cambio y no del opresor, la GNB perpetra acciones que solo refuerzan el estado represivo del régimen.
Es momento de que los militares tomen una decisión histórica: ser el último obstáculo entre la opresión y la libertad o convertirse en agentes del cambio que la nación merece. El pueblo venezolano, agotado de abusos y miseria, espera que quienes portan el uniforme actúen con el honor que la patria demanda.
La nación merece justicia y libertad
La historia nos ha enseñado que las dictaduras no son eternas. Cada acto de represión, cada abuso, cada tortura suma a un archivo de crímenes que, tarde o temprano, se juzgarán. Argentina es testigo de ello, y Venezuela no será la excepción.
Los venezolanos merecen un país libre de opresión, un país donde las instituciones estén al servicio de la gente y no de un régimen autoritario. Ese día llegará, y con él, la certeza de que ningún crimen quedará impune.
Vierne5. / Editorial.
Victor Julio Escalona.
Editor.

