El flujo migratorio desborda con fuerza la frontera de Estados Unidos
Vierne5 / No obstante los anuncios de intensificar las medidas contra los ciudadanos ilegales que cruzan sus fronteras, la política migratoria de los Estados Unidos parece haber tocado los límites de una inmensa crisis.
Según el influyente diario estadounidense, The New York Times, Los encuentros con migrantes vuelven a alcanzar niveles históricos y ponen a prueba la capacidad de las fuerzas de seguridad estadounidenses para contener el aumento de cruces ilegales.
En un lugar remoto del desierto de Arizona, cerca de una brecha que se abre en el muro fronterizo, decenas de migrantes se acurrucaban junto a unas hogueras de leña.
Tras huir de la guerra en Sudán, de bandas violentas en Centroamérica o de los cárteles mexicanos, todos habían cruzado de manera ilegal hacia Estados Unidos, caminaron a pie por terrenos accidentados durante horas o días, y habían llegado a este punto exhaustos, hambrientos y con frío.
Querían entregarse a las autoridades para pedir asilo, pero se quedaron varados en el sitio, a kilómetros de la ciudad más cercana, Sásabe.
El martes por la noche, narra el diario, cuando descendieron las temperaturas, llegó un grupo de agentes de la Patrulla Fronteriza, metió a los hombres en una camioneta para procesarlos y se marchó a toda velocidad, en busca de más personas que necesitaban ser rescatadas.
“No estamos equipados para hacer frente a esto”, dijo al diario Scott Carmon, comandante de guardia de la Patrulla Fronteriza, mientras revisaba el campamento. “Es un desastre humanitario”, subrayó.
Esta es la crisis que se está experimentando en la frontera sur, cuando los encuentros con migrantes vuelven a alcanzar niveles históricos y ponen a prueba la capacidad de las fuerzas de seguridad estadounidenses para contener un aumento de cruces ilegales con repercusiones de gran envergadura para el gobierno de Biden.
Todos los días llegan a la frontera miles de migrantes procedentes de los confines del planeta, desde África a Asia y Sudamérica, impulsados por la violencia implacable, la desesperación y la pobreza.
En mayo, el gobierno de Biden celebró el descenso fugaz de los cruces, incluso después de que se eliminaran las restricciones fronterizas pandémicas y mientras muchos temían que la frontera se desbordara. Pero las cifras han aumentado en los últimos meses, lo que ha generado críticas duras de los dos partidos políticos estadounidenses y temores al interior del gobierno por la posibilidad de que este tema afecte, en definitiva, el futuro electoral de los demócratas.
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