Desmontan campamento desde el que se fraguó la toma de poderes en Brasil
Vierne5 / La policía brasileña, específicamente la del Distrito Federal de Brasilia, desmontó este lunes el campamento desde el que salió la marcha de militantes bolsonaristas que tomaron las principales sedes de los poderes en Brasil.
Los manifestantes se habían instalado frente al cuartel general del Ejército tras las elecciones de octubre, y desde allí fueron lanzados los ataques del domingo contra las sedes de los tres poderes en Brasil.
Agentes de la Policía Militarizada de Brasilia, reforzados por tropas del Ejército, bloquearon los accesos al campamento a primera hora de este lunes para impedir la llegada de más manifestantes, y ordenaron el desalojo pacífico de los que permanecían en el lugar, según reportó la agencia alemana de noticias DW.
El cerco policial surtió rápidamente efectos y, sin la necesidad del uso de la fuerza por parte de las autoridades, los cientos de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro que estaban acampados frente al Ejército comenzaron a recoger sus pertenencias y a abandonar el lugar.
En solo media hora, en el campamento tan sólo quedaron las carpas y algunas infraestructuras abandonadas, así como un puñado de manifestantes que se apresuraban para recoger colchones y otros utensilios e irse del lugar.
El desalojo se produjo luego de que el magistrado Alexandre de Moraes, uno de los once miembros de la Corte Suprema, ordenara el desmonte de todos los campamentos montados por bolsonaristas frente a cuarteles militares en todo el país y desde el que los seguidores del líder ultraderechista defendían un golpe de Estado en Brasil para impedir la investidura de Luiz Inácio Lula da Silva, que asumió la presidencia hace ocho días.
Pero las cosas no se quedaron allí. Las autoridades brasileñas empezaron rápidamente investigaciones y medidas judiciales desde la noche del mismo domingo, luego del asalto de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro al Congreso, el palacio presidencial y la Corte Suprema, en un ataque condenado por la comunidad internacional.
En unos incidentes que recuerdan la ocupación del Capitolio en Washington, hace dos años, por simpatizantes del entonces presidente estadounidense Donald Trump, miles de bolsonaristas traspasaron las barreras policiales y penetraron las sedes del poder en Brasilia, destrozando ventanas y vandalizando oficinas.
El presidente Lula da Silva, que había ido a Araraquara, en el estado de Sao Paulo (sureste), para observar los desastres causados por inundaciones recientes, volvió en la noche del domingo a Brasilia para constatar los daños en el palacio presidencial y el máximo tribunal.
«Los golpistas que promovieron la destrucción del patrimonio público en Brasilia están siendo identificados y serán castigados», señaló el mandatario.
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