Confesiones de un régimen en desesperación: Maduro y la sombría cuenta regresiva del 28-J
Vierne5: A menos de 40 días de las elecciones, el gobierno recurre a tácticas extremas frente a la inminente derrota electoral ante Edmundo González.

Vigilados por sus equipos de seguridad porque le tienen miedo a todo, y a medida que se acerca el 28 de julio, fecha clave para las elecciones presidenciales en Venezuela, el régimen de Nicolás Maduro muestra claros signos de desesperación. Las recientes maniobras del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Fiscalía no son más que el reflejo de las «muy malas noticias» recibidas por Maduro esta semana: la consolidación de una amplia ventaja de Edmundo González en las encuestas y la apatía de un electorado que ya parece haber tomado partido.
Esta semana, fuentes cercanas al régimen han confesado que la preocupación en Miraflores es palpable. El apoyo masivo que recibe González ha desencadenado una serie de acciones desesperadas por parte del gobierno, incluyendo la posible movida de un «lavaperros» al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para plantear una eventual suspensión de las elecciones, algo que revela no solo un miedo profundo a perder el poder, sino también la disposición a «malandrear» el proceso electoral si se percibe fuera de control.
Además, la violencia contra activistas opositores y la propuesta de un acuerdo de respeto a los resultados electorales, que muchos sospechan que Maduro no cumplirá, son tácticas que solo subrayan la confesión tácita de una derrota inminente. Estas acciones se asemejan a las faltas previas, como las del acuerdo de Barbados, demostrando que la deshonestidad y el engaño siguen siendo herramientas preferidas del gobierno.
En un esfuerzo por salvaguardar la integridad del proceso, el Centro Carter ha confirmado su participación como observador electoral. Este es un paso crucial, pero es imperativo que más organizaciones internacionales se unan a este esfuerzo. Se ha hecho un llamado a Brasil para que intensifique sus gestiones para ampliar la observación internacional y tanto la Unión Europea como Washington deben continuar presionando por un proceso transparente y justo.
Maduro y su círculo, conscientes del ambiente de participación masiva que se anticipa para el 28J, se enfrentan a una disyuntiva crítica: aceptar una transición pacífica del poder o recurrir a medidas más drásticas para mantenerse en el poder. La comunidad internacional y los venezolanos están atentos, sabiendo que el futuro del país podría cambiar significativamente en las próximas semanas. La pregunta no es si Maduro se atreverá a «darle un palo a la lámpara», sino cuán lejos está dispuesto a llegar para evitar el inevitable cambio que los venezolanos demandan.
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