Condenan a otro obispo en Nicaragua por criticar al gobierno
Vierne5 / Por ser crítico en sus homilías, en sus declaraciones de prensa y en sus mensajes en redes sociales fue condenado por el gobierno de Daniel Ortega otroobispo en Nicaragua.
Se trata de monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa (norte de Nicaragua), quien fue acusado con «pruebas” e impuesto de una pena de más de 26 años de cárcel, según revela parte del expediente judicial que acaba de salir a luz.
El abogado nicaragüense Yader Morazán, exfuncionario del Poder Judicial, reveló en su cuenta de X una copia del peritaje policial que forma parte del expediente acusatorio contra monseñor Álvarez, procesado en un juicio exprés al que no asistió, sin derecho a un abogado defensor y con agentes de policía como «testigos” de los delitos imputados.
«Ha sido un proceso ilegal desde el inicio”, dijo Morazán en una entrevista con la agencia alemana de noticias DW.
El abogado dijo que ahora el obispo integra una larga lista de penalistas, periodistas y defensores de derechos humanos, que han sido presos o forzados al exilio por criticar la represión estatal contra las protestas de 2018. Ortega ha acusado a los obispos católicos y a la oposición de promover «un golpe de Estado» con esa rebelión social.
«En toda la ruta hacia la condena del obispo, el sistema de justicia ha cometido crímenes contra la misma administración de justicia con denuncias falsas, simulación de delitos, falsos testimonios, prevaricato y numerosas violaciones a la Constitución política”, señaló Morazán.
Monseñor Álvarez cumplió 57 años el lunes pasado en una celda de la cárcel Modelo, al norte de Managua, donde fue encerrado el 10 de febrero de 2023 luego de permanecer durante seis meses sitiado por de la policía, privado de su libertad.
Fue condenado tras negarse a abordar el avión que un día antes, el 9 de febrero, deportó a Estados Unidos a 222 presos políticos excarcelados, confiscados y, como él, despojados de su nacionalidad nicaragüense. En un acto público horas después, Ortega lo llamó «arrogante” y «desquiciado” por rechazar la orden de destierro.
Morazán dice que al obispo apenas le han permitido dos visitas de familiares en nueve meses, la última de ellas publicitada ampliamente por el gobierno la noche del martes 28 pasado, tras divulgarse denuncias sobre su aislamiento y su precaria condición de salud.
Las fotos y videos publicados en medios oficiales lo mostraron visiblemente flaco y demacrado, y en un ambiente distinto al de una prisión.
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